PODEMOS HACERLO POR LAS BUENAS… O POR LAS MALAS
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Los israelitas salieron del Monte Sinaí con un recorrido de once días por delante para llegar hasta los límites de la Tierra Prometida.
Esa simple caminata de “once días” terminó tomando “cuarenta años”.
Este es un ejemplo de “hacer las cosas por las malas”. Lo que debió ser fácil terminó convirtiéndose en un viaje largo y difícil debido a las actitudes equivocadas.
“El buen entendimiento da gracia; mas el camino de los transgresores es duro”.
Proverbios 13:15
A DIOS LE INTERESA MÁS NUESTRO CARÁCTER QUE NUESTRO AVANCE.
Revisa estas actitudes y asegúrate de no estar retrasando tu destino:
· QUEJARTE DE TODO.
Tan pronto como Israel salió del Sinaí, comenzó a quejarse. Habían estado allí, en la “gloria” de la montaña, pero terminaron en el desierto árido por el resto de sus vidas.
La comida poco apetecible fue donde comenzó todo su desvío. Su imaginación les hizo recordar la deliciosa comida de Egipto, olvidando que ahí les azotaban la espalda y los trataban como esclavos.
La queja te lleva a un “alto total”. Dios respondió a sus quejas por el maná dándoles tanta codorniz que les salía por la nariz.
“Podemos hacerlo por las buenas… o por las malas”.
· CRITICAR AL LIDERAZGO
Aarón y Miriam, los hermanos de Moisés, comenzaron a criticar la esposa que él había elegido.
Había un solo problema: no era asunto suyo. Además, Moisés era el líder escogido por Dios que los había sacado de Egipto.
De repente, Miriam quedó leprosa.
Toda la nación tuvo que esperar siete días mientras Dios la sanaba y permitía que regresara al campamento.
… Una vez más, “Podemos hacerlo por las buenas… o por las malas”.
· DESANIMARTE POR LOS MALOS REPORTES
Israel envió a doce espías para explorar la Tierra Prometida. Regresaron con un informe de que era “imposible”.
El pueblo estaba furioso con Moisés y quería apedrearlo a él y a Aarón. Dios decidió hacerlos pasar un AÑO en el desierto por cada DÍA que los espías estuvieron en la tierra prometida: cuarenta años.
Seamos libres de toda queja, la queja es el lenguaje del infierno.
Seamos libres de toda crítica y murmuración.
Seamos libres de todo miedo, el miedo te paraliza.
Todo eso te detiene en seco y hace que pierdas tu destino.
«Podemos hacerlo por las buenas… o por las malas».
Tengamos mucho cuidado con la rebeldía, con sembrar división o con hablar mal de líderes piadosos y humildes que Dios ha puesto.
Finalmente, si somos líderes, quisiera que prestemos mucha atención a esto.
Moisés lideró como ningún otro líder durante treinta y ocho años.
Sin embargo, un día perdió el control. Al intentar sacar agua de la roca, la golpeó dos veces cuando Dios le había dicho que le “hablara a la roca”. (Números 20:8, Números 20:11)
Dios tuvo que cancelar su entrada a la Tierra Prometida.
Nadie está libre de tener una mala actitud, ni siquiera los líderes.
“Nuestro carácter protege nuestro llamado”.
Nunca olvidemos esto. “Podemos hacerlo por las buenas… o por las malas”.
Mantengámonos humildes. No hay ninguna necesidad de convertir once días en cuarenta años.




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